jueves, 3 de julio de 2014

Nombre a números, un mundo.

Son simples palabras, momentos, no sé que sea. 
Mis amigos me dicen que alguien se lo pierde y otro se lo ahorra.
Me gustaría poder decir que me siento bien, que creo en las palabras acerca de su depresión, y que sus problemas existenciales no son más que simple exclusión porque se siente mal de decir la verdad.
Me gustaría poder decir que no sabía que esto pasaría, y que de todas formas no me duele.
Hay muchas cosas que me gustarían decir, pero no encuentro más que consuelo en saber que el problema no soy yo... 
Pero al menos fui valiente, es que todo siempre ha sido un ciclo, que quiero romper, que no me atrevo a entrar en detalles, y que soy algo más.
Al final las palabras por decir, por salir de mi boca, sobraron y lo seguirán haciendo.
Consuelo, saber que el intro de esta guitarra y estas palabras junto con lagrimas pasarán y sabré que si dice que todos le mienten en este caso no fui yo.
Las experiencias me dan fuerza, porque se que después de esta decepción, que me tomó, no desprevenida, pero aún así no le quita este estremecer.
¿Qué puedo decir? Le dije no te preocupes junto con un guiño y lo volví a borrar de mis chats del whats.
Al final, su número no volverá a aparecer con nombre en mis contactos. Porque seguirán siendo números, que después de volverte a poner un nombre y una pizca de expectativa y esperanza no me veo haciéndolo otra vez. Porque al final el problema no soy yo ni todos te mintieron hoy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario